
Diciembre,
este frío me está amputando pedazos
En silencio
formo parte de estos muros, de esta fría casa donde fui niña
No sin dolor: me desprendo
¿De que clase de miedo están hechas estas cadenas que me sujetan?
¿Sobre que ruinas está construido este silencio
que me inmoviliza tanto como el remordimiento?
No sabía que la violencia tuviera tanta fuerza para echarme
como los recuerdos para detenerme
El frío me paraliza las manos, y cuando me muevo
dentro de mi pecho crece este silencio
Estos tiempos de odio no fueron suficientes para la huída
Todas mis horas en este sitio sagrado fueron medidas
con pedazos de miedo
Tantos días insomnes y finalmente
pudo más el miedo que el amor
hoy parto
pero mi corazón se está quemando
Sólo puedo recordar, no paro
y los recuerdos impiden el cese de la lluvia
¡Al menos que llueva dentro de este sitio que se incendia
y no en el jardín donde crece el silencio de mis muertas!
Este lugar tiene ausencias de ornato
Estos muros me nombran y entiendo su llamado
Hubiera preferido quedarme, esta casa lo sabe
Pero sus techos tan altos me hablan de lo inalcanzable
esos gritos de hambre que todavía escucho
esas lágrimas de tantos, se han convertido en humedad y hoy
esparcen por toda la casa su aroma desquiciante.
Llevo conmigo el sonido de la radio antigua, una voz maternal
y sangre manchando el piso
Llevo en el cuerpo los cuartos donde dormí, uno a uno
Llevo en la cabeza ecos que no cesan
¿Qué clase de gritos fueron esos
que no puedo borrarlos ni con silencio
y que aun me habitan, a veces, cuando duermo?
¿De que ruptura se trata que mis lágrimas no paran?
Hay una historia triste que no acaba
¿dónde está el final que buscaba a ciegas cada madrugada?
¿dónde oculté mi arma?
Ni perdón ni castigo llegan a esta casa
de la que la sombra hizo su morada
Agudos gritos de vidrios rotos apuñalaron las piedras de este sitio
dando a cada cuarto la identidad de lo irresoluble.
(Diciembre, 1998)
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