Doy un grito, un portazo
no sé que soy ahora,
un animal hambriento de tus palabras,
de tus miradas.
Herida
de dudas
en un lugar y tiempo equivocados,
tratando de forzar tu corazón
- pájaro que explora y canta -
a quedarse acurrucado entre estas manos vacías.
No me reconozco más,
ni encuentro el camino de regreso.
Hoy siento como llega a sus últimos minutos
nuestro reloj de agua,
e intento prolongar una historia
que nunca fue posible.